miércoles, 24 de junio de 2009

Las agujas crean agujeros.

Épocas de paz...
Épocas de dudas...


Si se va la mano que te ahoga ya puedes respirar... pero ¿que respiras?

Mi mente está pensando continuamente en dos respuestas, pero no quiero volver al pasado.

No hay que superar el dolor, hay que saber aceptarlo para que te haga más fuerte.

Por eso podéis apuñalarme todas las veces que queráis...


Sentado delante del ordenador pensando las palabras adecuadas, con la bolsa de patatas al lado pero ahora no tiene hambre... últimamente no tiene hambre. Su madre dice que le pasa algo, está todo el día serio dentro de casa y se pone la máscara de la sonrisa para disimular ante el mundo. Quizás se ha convertido en un hipócrita más.

Le duele la garganta pero fue a la feria, aunque no se lo pasó tan bien como aquél sábado.

Recibió un mensaje...

Le dolía la espalda, estaba malo, sigue estando malo pero aun así quiere salir aunque no sabe si disfrutará. El día de ayer le noqueó. Pero piensa que es ese típico pinchazo tan familiar. Es lo que suele pasar cuando las cosas no se hablan claras, es lo que pasa cuando uno espera que el mundo se mueva antes que él. Es la no-iniciativa. Es la espera de que las agujas del reloj hagan magia y cumplan sus deseos. Es el mismo fallo de siempre.

Pero lo acepta... quiere un tiempo solo. Y lo tendrá el fin de semana del 5 de Julio.

Siempre esperando algo pero... las agujas crean agujeros.

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