Y así comienza una nueva etapa. Porque yo quise. Porque tengo que evolucionar.
Necesito un cambio y lo estoy teniendo.
Un nuevo día, un nuevo sol, una nueva mierda.
L.E. Flaco.
"Tío, utiliza la crea actividad".
Y las demás miradas que disfruten, solo me importa la de mi reflejo puesto que es el único que mira. Si es por confiar, confío pero... mierda, me mandan a la mierda sin motivo alguno, yo nunca hice nada que no debiera hacer. Así pues, yo me voy a la mierda.
Y tú ¿Dónde vas, culito sexy?
lunes, 28 de septiembre de 2009
martes, 22 de septiembre de 2009
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Y así me va.
Algún día te dedicaré un mar de estrellas, es que hoy no me apetece. Me entretengo con mirar el mundo tras mi ventana y observar y observar y ver como el odio crece. Se acaba una etapa pero no cambia mi forma de vida con colegas tardes de tapas. Me pongo la capa del "yo ataco si tú atacas". Ya no pienso en escapar. Me contemplaré a mi mismo, dichoso en mi victoria, haciendo frente a tus serpientes, navegando a contracorriente de tus vertientes. Sedúceme, ya caeré o me ahogaré, quizás mañana. Estoy contento por estar y ellas piden mas razones. Razón de más la de que gano solo por luchar o por tocarme los cojones. Trás esa sábana de indiferencia duerme una lágrima. Tantas caretas para luego decir que no hay caras. Contemplo... no, más bien escucho y me contento con oir el canto de la moneda al chocar contra el suelo como una decisión del destino. Amigo, contemplo caminos pulidos y otros con rosales, con pinchos, pero también más bonitos. No me importa la modernización pero sí la evolución que conlleva. Contemplo como supero la prueba. Contemplo como aprovecho el Sol hoy porque quizás mañana llueva.
sábado, 12 de septiembre de 2009
¿que contemplas tu?
Yo estelas de estrellas que chocan con tus cometas. Tus tetas. Mi libreta, que no se aleje demasiado, es tan perfecta que te tengo dentro. Contemplo mi templo y la cariátide que sostengo, ella a su vez manteniendo el mío, el mundo, el tuyo, las palabras que lo crean, me hundo en mis mareas y me ahogo en los segundos. Veo las arcadas de tus carcajadas y yo soy el que vomita. Veo que te desangras por mi sonrisa. A la 1:23 sucumbo. Musas en los servicios dándole al vicio, llenas de nieve las mañanas del jueves. Mucho que se mueve pero poco que corre. No me tumbo, me doblo. Veo el oído del odio y dice: chsss! y punto. Una mano que sale de la oscuridad tocando un piano, música lúgubre, para mi alegre. Este niño se conmueve. Veo mi pene y lo sacudo. Frito y crudo pero vivo. Muchos libres contentos entre muros. Seguro que dudo de ver tanto césped en las fábricas. Demasiada gente explica pero pocos saben explicar. Demasiados que se pican y que no pueden picar. No contemplo a nadie que se rasca. Imagen tétrica: el reloj. Hipocresía más bien patética. El amor para otro día, hoy solo melancolía del columpio, del caerme al barro y sentirme limpio, de sentir como me caigo del olimpo, de tener que huntarme yo el pan bimbo. Contemplo muchas lágrimas y muy pocos lloros, demasiada virtualidad. Contemplo gente sin libros que pasa página y muchas mentiras por la verdad...
martes, 8 de septiembre de 2009
Una semana, dos pérdidas. Sonrío. Ya todo me da igual. Un reloj, una cita, cero historias con final. Una palabra, un compromiso. Una virtud, un sentimiento. Un roze, un sentido. Un guiño, un intento.
Se van las palabras y alguien quiere atacar. Y algunos no entienden y jamás entenderán. Dáme un mar de rosas hijo puta. Dáme lo que tienes y tendré algo que quemar. Insultame, haz lo quieras, llora o palpa el mundo, no hay otro más que el que pisas. Vuelan las sonrisas y aterrizan en los segundos. Tu lamento es mi consuelo. Celebremoslo tu y yo con whisky con hielo on the rocks.
Se van las palabras y alguien quiere atacar. Y algunos no entienden y jamás entenderán. Dáme un mar de rosas hijo puta. Dáme lo que tienes y tendré algo que quemar. Insultame, haz lo quieras, llora o palpa el mundo, no hay otro más que el que pisas. Vuelan las sonrisas y aterrizan en los segundos. Tu lamento es mi consuelo. Celebremoslo tu y yo con whisky con hielo on the rocks.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Aprende a escupir flechas.
Puedes seguir odiándome en tus sueños. Yo estaré sentado en un banco convirtiendo en cristal las hojas que me tocan al caer. Llega el otoño. Nos despedimos hasta el año que viene. Las raíces de los deseos no atienden al corazón, y si manda el corazón es que estamos todos locos.
Observo vuestros actos desde mi pompa de jabón, rebotando en el suelo sin explotar. Me siento como ahogado en este mar de aguas fecales y me traes lluvia de aceite. Trás este escenario no se deja de actuar. Acaba el carnaval y todavía te veo esa careta tan mal hecha que no se si te quiero más o me das más pena por el valor o por estupidez que veo en tus sonrisas de plásticos. Tan real como mi pensamiento es ella. Tan civil como el suspiro ahogado. Tan inteligente como el chico callado que era antes. Igual de observador.
Dicen que he cambiado. Dicen que cambio a peor. Pero nadie sabe que estoy volviendo a ser el que fui.
Y puedes decir que fui la cura de tu enfermedad mental durante un rato o solo fui un pasatiempo entretenido tal vez, tal vez aburrido. Tal vez un guiño al tiempo. Tal vez un intento. Puedes decir que fui todo en un segundo o no fui nada el resto de la eternidad. Tú también serás cenizas. Vigila tus actos antes de hablar. No existe ningún príncipe azul que llame a tu puerta... es porque no la abres, tonta. Ábrela y verás cuantos fallecieron por ti. Y no lo sabrás apreciar.
Atacame si puedes. Solo estoy aprendiendo a encontrar la ganancia en cada pérdida. Aprendo a no buscar esa llamada perdida.
Quizás debi suponer que no querias escuchar. Puedes irte corriendo. Sentirás las cosquillas de mi flecha dispara por mi arco, riendo. Es algo más complicado sentir que el mundo baja cuando yo estoy subiendo. No mientas. Tú me necesitas cuando estoy sonriendo.
Observo vuestros actos desde mi pompa de jabón, rebotando en el suelo sin explotar. Me siento como ahogado en este mar de aguas fecales y me traes lluvia de aceite. Trás este escenario no se deja de actuar. Acaba el carnaval y todavía te veo esa careta tan mal hecha que no se si te quiero más o me das más pena por el valor o por estupidez que veo en tus sonrisas de plásticos. Tan real como mi pensamiento es ella. Tan civil como el suspiro ahogado. Tan inteligente como el chico callado que era antes. Igual de observador.
Dicen que he cambiado. Dicen que cambio a peor. Pero nadie sabe que estoy volviendo a ser el que fui.
Y puedes decir que fui la cura de tu enfermedad mental durante un rato o solo fui un pasatiempo entretenido tal vez, tal vez aburrido. Tal vez un guiño al tiempo. Tal vez un intento. Puedes decir que fui todo en un segundo o no fui nada el resto de la eternidad. Tú también serás cenizas. Vigila tus actos antes de hablar. No existe ningún príncipe azul que llame a tu puerta... es porque no la abres, tonta. Ábrela y verás cuantos fallecieron por ti. Y no lo sabrás apreciar.
Atacame si puedes. Solo estoy aprendiendo a encontrar la ganancia en cada pérdida. Aprendo a no buscar esa llamada perdida.
Quizás debi suponer que no querias escuchar. Puedes irte corriendo. Sentirás las cosquillas de mi flecha dispara por mi arco, riendo. Es algo más complicado sentir que el mundo baja cuando yo estoy subiendo. No mientas. Tú me necesitas cuando estoy sonriendo.
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