sábado, 12 de septiembre de 2009

¿que contemplas tu?

Yo estelas de estrellas que chocan con tus cometas. Tus tetas. Mi libreta, que no se aleje demasiado, es tan perfecta que te tengo dentro. Contemplo mi templo y la cariátide que sostengo, ella a su vez manteniendo el mío, el mundo, el tuyo, las palabras que lo crean, me hundo en mis mareas y me ahogo en los segundos. Veo las arcadas de tus carcajadas y yo soy el que vomita. Veo que te desangras por mi sonrisa. A la 1:23 sucumbo. Musas en los servicios dándole al vicio, llenas de nieve las mañanas del jueves. Mucho que se mueve pero poco que corre. No me tumbo, me doblo. Veo el oído del odio y dice: chsss! y punto. Una mano que sale de la oscuridad tocando un piano, música lúgubre, para mi alegre. Este niño se conmueve. Veo mi pene y lo sacudo. Frito y crudo pero vivo. Muchos libres contentos entre muros. Seguro que dudo de ver tanto césped en las fábricas. Demasiada gente explica pero pocos saben explicar. Demasiados que se pican y que no pueden picar. No contemplo a nadie que se rasca. Imagen tétrica: el reloj. Hipocresía más bien patética. El amor para otro día, hoy solo melancolía del columpio, del caerme al barro y sentirme limpio, de sentir como me caigo del olimpo, de tener que huntarme yo el pan bimbo. Contemplo muchas lágrimas y muy pocos lloros, demasiada virtualidad. Contemplo gente sin libros que pasa página y muchas mentiras por la verdad...

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