Despedidas en la estación de autobus.
Imaginamos conjuntamente el último beso que nunca ocurrió. Ambos tristes, pero subió a su autobus, le dije adiós con la mano y cogí mi alma, la que había tenido escondida en el bolsillo y así me di media vuelta, le dí al play y sonreí.
Sonreí pensando de la manera en la que piensan los que despiertan dulcemente de un coma. De la misma manera en la que un ángel posa sus pies en la tierra.
Quizás pensemos que esto es el infierno porque alguna vez saboreamos el cielo pero... mi maldición me hace ser feliz en el cielo y en el infierno.. en cualquier lugar.
Sin embargo... nadie llegó tan lejos. Por eso quizás ya no sepa distinguir cielo de infierno. Pero a los ciegos no les importa.
Echo de menos a los pájaros que vuelan por el jardín. Ayer los escuché al despertarme a las 7:00 Am.
Me asomo a la ventana y siempre hay actividad... siempre es bonito mirar por esa ventana. Siempre es bonito tener un mundo auxiliar en el que posar la conciencia. En el que siempre es de noche y poder mirar las estrellas... sin contaminación... si preocupaciones. Pero el tiempo es el dedo que revienta las pompas de jabón. La mente es frágil como pompas de jabón.
Así explotó mi burbuja y pose los pies en el suelo. Ahora solo veo las pompas de los demás. Analizando como siempre mi entorno.
Fue bonito, pero siempre hay que volver... solo un viaje es de ida... los demás son de ida y vuelta.
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No esta mal. Joojo.
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