domingo, 28 de febrero de 2010

Hablando con Alejandro.

Por fin empiezo mi cacho, joder macho. Cada minuto que pasa me pregunto porqué no estoy borracho en un banco con Alejandro estático. Conversaciones lentas entre litros de cerveza así el tiempo pasa rápido…

Para el mañana no se qué pasará si Dios se asomara por la ventana quizás me pase una calá para pasar de esta vida marrana. Ying-Yang: definición de guerra y paz y ya está, coge tus sábanas y escapa a debajo de tu cama donde los duendes duermen y las palomas posan alas para hacerse piedras y volar. Contigo cada sueño es útil y esta canción sutil. La función del corazón es latir, no amar a quien besa como quien bebe por latas.

Me reniego con todo y le meto una patá a tó lo que me calma. Pensar en el futuro me mata. Me delata el tiempo entre muros pero me hace rey de mi castillo de hojalata.

Soy fuerte…

Sin fusil soy fuerte pero estéril. Hostil si no escribo fiel a mi fuel. Hábil fue el ave. Fui y a ella es a la que vi desnuda en el barro velando en mi entierro. Me enteré de que no fui un cerdo, fui un héroe de este cuento fútil. Delfines hacen futin en mi mente pero mi objetivo es inútil. Dardo que da en el blanco de mi mente en blanco.

Ágil variación de miradas si la sospecha se hace grande en el banco donde todos clavan las espadas de sus ojos. Si el horizonte está rojo es que está perdiendo sangre, clamando una cura andando de planeta en planeta buscando su locura pero no viene a la Tierra. Observa desde la luna.

Mi musa es una puta en la cuna.

Inocente. Con miedo al cambio como cualquier ser inerte que no es capaz de vivir, que no es capaz de sentir ni dejar de mentir, ni dejar de ser cierto. Cuando me apetece me hago el muerto a veces como el sonido que escupimos que ni siente ni padece pero nos hace sentirnos vivos. Unidos en el son de los caídos. Si no lo entiendes llámame aburrido. Si lo descifras soy un sabio.

Vivo para contar las cifras de tus labios. Te defino en mi diccionario y pienso “hoy me he lucido”. Me daré por aludido si las luces de tus pechos se encienden con mis latidos o con mi nombre.

Con mi HipHop como epitafio soy un recién nacido. Uno entre cien que lo ha elegido pero no soy un emisario. Solo soy un partidario de postrar el alma en cada palma y dar más al escenario.

Al final de la canción acabo en el mismo barrio, con litros en el banco y hablando con Alejandro. No me canso, por eso charlo con mi charco.

Una cerveza por cada amén. Ese es mi dictamen, pero mejor lo dejo ya porque mañana tengo examen.

1 comentario:

  1. nO Habia comentado antes no poq no lo ubiera visto, sino porq tenia prisas y no me paré a leer todo (obviamente podias escribir menos, mono xD )
    pues eso... a seguir hablando con alejandro xD


    (comentado quedas ;) )

    ResponderEliminar

Inutilidades