Es tan fácil dejar caer el pensamiento en un recuerdo que no merece la pena destacar, que no mereció la pena en su tiempo ni la merecerá.
Es tan fácil andarme por las ramas si quiero.
Es demasiado fácil poner una melodía a una vida y pintarla con los colores de la melancolía.
Es demasiado fácil acordarme una y otra y otra vez de eso si me sobra el tiempo.
Es tan fácil decir las palabras... y es tan fácil creerlas... pero que dificil es olvidarlas.
Hoy traigo aquella melodía que pones a tus momentos para recordar la vida. Hoy esa melodía es la que da vida a mis palabras.
Lo hago porque hoy mi melodía es más triste, por eso, piensala a tu manera y se feliz.
Porque comprendí que no hay que evitar que la gente llore. Siempre he intentado que alegraras la mente para no tener sufrimiento. O casi siempre que pude percatarme.
Pero quizás deberías llorar todo lo que no has llorado. Si alguna vez transformé esa lágrima en sonrisa... hecho está, pero no lo volveré a hacer, no señor.
Ya comprendí que mi objetivo es reir lo que tu no rias. Puedes llorar tranquila, que estare sonriendo por ti todo el rato.
"Y se paró en el camino, a la sombra de una encina. Allí esperó a que acabaran los días porque comprendió que aquel viaje lo hizo para saber cual era su auténtico cometido en este mundo y cómo podría llevarlo a cabo. Allí se paró porque comprendió que todos sus objetivos estaban dentro de él mismo. Y así pues, desde aquél viejo monte vió caer los días hasta que las persianas de sus párpados dió por finalizada su historia. Y las memorias, más dignas que las de un rey, quedaron eternizadas en los pocos corazones que tuvieron la grata ocasión de conocerle, así, estos corazones no lloraron por tal pérdida, sino que sonrieron porque es lo que hacia falta."
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